Otras sabidurias desesperadas

29 de marzo de 2013

Nueva travesìa





Era finales de diciembre del ano pasado cuando de pronto me apareciò un acnè nefasto en el rostro, cual adolescente en etapa del desarrollo. El pata con el que salìa desapareciò màs ràpido que flash apenas le dije que a mì no me gustaba jugar. Mi trabajo terminaba a fin de mes por falta de recursos de la empresa, peor no me podìa ir.
Cogì a mi mejor amiga (mi almohada) y la mordì desesperadamente. No llorè;  por alguna razòn, no podìa.

La pataleta me durò menos de lo que pensè al punto de mejorar notablemente el acnè y olvidar el rostro de flash en un abrir y cerrar de ojos. Habìa llegado el momento de dejar Milano, Como y el Norte en general. Mi vida necesitaba un cambio y necesitaba respirar aires distintos.
Empecè a mandar curriculums por doquier con la certeza de que tal vez aùn no era el momento de dejar Italia. Siempre quise vivir el Sur y conocer el sabor de su comida, el corazòn de Italia que para mì nunca fue Roma, sino el Sur, sea Puglia, Calabria, Napoli o la bella Sicilia, necesitaba conocer aquellos lugares donde dicen que la gente es màs càlida y donde la sazòn y la autenticidad de sus platos predomina.
No tuve mejor idea que postular a los mejores hoteles de Italia y me mandè con mi aùn poca experiencia pero con mis tantas ganas de crecer. A la semana me llamaron mientras estaba haciendo una especializaciòn en pizzeria, nada màs y nada menos que para una gran cadena de hoteles, tal vez una de las màs potentes del mundo. El hotel con el màs grande campo de golf de Europa me estaba llamando a hacer una prueba dos semanas despuès en su exclusivo y lujoso hotel con 130 hectàreas y 7 restaurantes en su interior.
Llegò aquel bendito dìa y Sicilia me recibiò con màs de 15 grados cuando en pleno Milan era pleno invierno. El acento era inconfundible, parecìa que extendìan sus labios y lengua al hablar como aplastadito.
Lleguè a Palermo y me pareciò estar en la Av. Abancay en Lima. Era todo tan grande, tan acogedor y a la vez tan sucio. Me morìa de hambre, caminè por toda la plaza. Eran las 11am y no habia tomado ni desayuno, pasè por un restaurante y habìa una caretilla afuera, Sì, carretilla, es es comùn en el Sur, un senor vendìa el clàsico "Pane e milza" o sea "Pan con baso". Era extrano y tal vez al decirlo asì pensarìn que es una asquerosidad medio babosa, pero no. Al darle el primer mordido a la inmensa mafalda (pan tipico siciliano a forma de trenza con ajonjolì encima), tenìa uno de los sabores màs deliciosos que haya probado en mi vida. Bendije al carretillero y le dije que siempre quise conocer su ciudad, que todos los sicilianos que habìa conocido en mi vida eran personas muy generosas, que me habìan hablado de sus platos exquisitos y ahora yo era muy afortunada de poderlos comer. El carretillero me mirò admirado preguntàndome de dònde venìa. Le dije: .-Soy peruana pero vivo en la provincia de Como-. Me dijo:- Eres peruana? pensè que eras comense porque hablas muy bien el italiano, pero no me tienes que pagar, èsto te lo quiero ofrecer yo- Le dije que no era necesario, pero me dijo:- Si tanto te ha gustado Sicilia, volveràs a èsta hermosa tierra y èsta vez si lo pagaràs.- Le agradecì enormemente y le dije que esperaba que la prueba fuera bien.

Lleguè al hotel, era màs gigante de lo que pensaba, debìa transladarme en coche de un lugar a otro. Los companeros de trabajo se mostraron muy serviciales y aunque me morìa de miedo, la prueba fue bastante bien. El chef principal, una persona autèntica, sincera y precisa, todo era maravilloso.

Regresè a Como despuès de dos dìas con la incertidumbre de saber si me llamarìan o no. A las dos semanas obtuve la respuesta. Mi entrevista y prueba habìa ido bastante bien e iniciaba a trabajar el primero de abril. Gritè de la felicidad y agradecì mil veces a Dios.

La vida està llena de metas, de batallas por hacer para lograrlos, como alguna vez leì: "Un sueño no se hace realidad a través de la magia; conlleva sudor, determinaciòn y trabajo duro". Y como para determinadas nadie me gana pues a darle duro a èsta nueva travesìa! y ahora mientras estoy en el bus que me llevarà a Sicilia, viajando por 24 horas percorrerè toda Italia y aunque tal vez llegue con un gran dolor de espalda y de alguna otra parte trasera, vale la pena. Todo vale la pena.

22 de marzo de 2013

Señor Sanguito

Tenìa un metro y cuarenta de estatura y aproximadamente 60 años. Era el Señor Sanguito, el rey de èste emblemàtico y criollìsimo dulce.
Pasadas las ocho de la noche, algunos niños empezàbamos a caer en los brazos de Morfeo, cuando a lejos venìa "el señor sanguito" con una almohada en la cabeza y un postre magistral encerrado en una hurna. Solìa gritar a todo pulmon "Sanguiiiiiiito" y salìamos todos corriendo disparados a comprar èste bendito dulce, que por un sol te regocijaba el alma y el azùcar en èl, te calentaba esas noches humedad en Lima. 
Que rico que era! la harina de maiz, la chancaca, el aceite, el clavito, la canela, las pasitas, y sus caramelitos hacian que el dulce sea màs una fiesta, un doncito del cielo que pasaba de vez en cuando por esas calles acompañado de èste magnìfico señor y sus generaciones. Y es que su padre y su abuelo tambièn vendieron sanguito.
Yo lo conocì a mis 3 años y a los 22 que volvì a estar ahì, lo volvì a ver, volvì a probar sus dulces, èl estaba igualito, sòlo cada vez mas chiquito. Tal vez el peso del sanguito y las largas horas de caminatas que se hacìa por Lima lo habìan disminuido un poco màs pero ese saborcito de su dulce, me trajo a la mente los mejores momentos de mi infacia.
Este màgico señor hace que los dulces de Lima de anteaño no mueran. Que la tradiciòn viva señor Sanguito! Larga vida a usted!




13 de marzo de 2013

Maldito amor, bendita amiga.

Era el verano del 2000, yo pasaba de sexto de primaria a primero de secundaria con un año menos que el resto de mis compañeros. Era la màs pequeña de edad y la que aùn no habìa cogido el desarrollo.
Es en ese lapso entre sexto de primaria y primero de secundaria donde las niñas cambian y empiezan las clases siendo màs "señoritas".
Todos los chicos esperan ver pasar a cada una de ellas para nombrar a la reina de la clase, la preferida, la que en ese transcurso de tiempo se ha desarrollado màs.
No era mi caso.

Wendolin era una chica muy linda, la màs alta de la clase, una figura envidiable para la poca edad que aùn tenìa, unos ojos orientales perfectos y una piel canela suave y delicada, gran deportista y aplicada en cada cosa que se proponìa. Se convirtiò ràpidamente en la preferida de los chicos, la reina de la clase y ella y yo fuimos casi inmediatamente mejores amigas; las amigas de toda la vida, esas con las que juras amistad de pequeña y en muchos casos la que a pesar de los años que pasen y las vidas cambien, siempre serà tu mejor amiga.
Llegò a clases dìas despuès el chico nuevo: Blanquito, castaño, ojos color miel y no tan alto, muy diferente al resto de chicos de la clase. Se llamaba Jorge y fui la ùnica en no quedarme inmediatamente flechada de èl.
Marta la chica màs vanidosa y astuta de la clase, se convirtiò en su amiga inseparable, hasta el punto de ser exageradamente pegajoza.
Habìa llegado aquel momento en el cual las conversaciones entre chicas tomaban otro rumbo, era hora de saber quien nos gustaba a cada una. Hicimos la reuniòn de grupo en el recreo, y todas entre risas confesaron quien les gustaba. Marta confesò que soñaba dìa y noche con ser la novia de Jorge, el chico nuevo. No tenìa ni que decirlo, eso era màs que notorio! Cuando le tocò el turno a Wendolin ella dijo: - "A mi no me gusta nadie, todos los chicos aquì son feos" - Y me mirò agachando la cabeza y dàndome una sonrisita còmplice. Yo afirmè lo dicho y dije que a mi tampoco me gustaba ninguno. Todas nos miraron preocupadas como si fuèramos aùn unas niñas y no hayamos entendido que ya estàbamos en secundaria y que el gusto por los chicos era una cosa normal.
En la tarde Wendolin y yo nos reunimos en mi casa mientras en la radio pasaban mùsica de Britney Spears: "-Oye Wend y a ti realmente no te gusta nadie?-" le preguntè curiosamente "- Mmmm..en realidad...sì. Y a ti te gusta alguien?-" me respondiò- "Bueno, al inicio no me gustaba nadie, pero con el pasar de los dìas me ha empezado gustar..."- Le dije "-A sì? quièn?-" me dijo "- No vale Wend, primero responde tu! yo te preguntè primero-" le respondì "- Bueno...la verdad es que a mi me gusta un poco Jorge-" Me quedè perpleja, la mirè agachè la cabeza y le dije "- Wend...hay un problema, a mi tambièn me gusta un poco Jorge-."

Aquella tarde todo fue extraño, el primer chico que me gustaba tambièn le gustaba a mi mejor amiga, pero ella tenìa màs posibilidades que yo, ella ya se habìa desarrollado muy bien, era esbelta y delicada y yo...gordita, sin forma y muy engreida.
"-Wend, yo no quiero que nuestra amistad cambie. Hagamos algo, prometamos ser siempre las mejores amigas y si a èl le gusta alguna de las dos, la otra no se va a picar, yap?-" le dije, Wend afirmò y nos abrazamos emocionadas, màgicamente en la radio apareciò aquella canciòn que marcarìa esa etapa en nuestras vidas: Maldito amor, maldita amiga de Supernova.
La astuta de Marta se nos adelantò y mientras vendìa besos a cambio de un sol a èl se los dio gratis, aùn sabiendo que a mi y a Wendolin, de quienes ella decìa ser mejor amiga, nos gustaba. Wend y yo sufrìamos cada vez que sabìamos que èl irìa a su casa a hacer a algùn trabajo, trabajos que terminaban en besitos inocentones que con el pasar de los años se convirtieron en màs calentones. Alguna vez jugamos botella borracha con Jorge, y ambas terminamos dàndole piquitos inocentes, de los cuales èl luego hablaba mal. No entendìamos hasta el momento porquè era tan cruel con nosotras, muchas veces nos hizo llorar con sus comentarios estùpidos. Un tiempo dijo a todos sus amigos que yo le gustaba, en otro momento dijo que le gustaba Wend y en otro Marta, y asì pasò, cuando cambiaba de gusto hablaba mal de su gusto anterior. No era normal que un chico se comportase asì, pero Marta siguiò detràs de èl hasta el ùltimo dìa que estuvo en el cole.
Wend y yo cambiamos de colegio en cuarto de secundaria, fuimos a un colegio pre-universitario en clases diferentes pero aùn asì no perdimos el contacto. Pasaron los años y no supimos nada de Jorge; sin embargo, al inicio no perdì el contacto con Marta quien posteriormente me jugò una gran perrada y decidì sacarla completamente de mi vida.

Wend y yo tuvimos algunos novios, crecimos, maduramos, entramos a diferentes universidades y luego yo viajè, perdimos el contacto.

Regresè al Perù en 2010 y tuve un encuentro con algunos compa
ñeros del colegio. Saliendo del restaurante al que fuimos a comer atraversamos la esquina y como esas cosas del destino nos cruzamos con Marta. No habìa cambiado casi en nada, nos miramos y saludamos muy bien, ya èramos adultas y las perradas cometidas alguna vez ya eran cosa del pasado. Marta me contò muchas cosas, habìa estado estudiando derecho, pero lo habìa dejado por diversos motivos.. Le contè que yo vivìa en el exterior, que mis padres vivìan en Suiza, estaban muy bien y que yo estaba estudiando gastronomìa con la finalidad de algùn dìa abrir un restaurante. Su "Ah mira!" con media sonrisa me hizo entender que mi felicidad y estabilidad no le daba tanto gusto. Hasta que tuvo que tocar el tema: " -No sabes! te acuerdas de nuestro querido Jorge?-" me dijo "- Nuestro...? o tuyo?-" le respondì "-Bueno ese chico pues que nos gustaba! bueno alucina que ahora es una linda chica, Jorge es gay querida!-" Me quedè atònita, no lo podìa creer, pero sòlo en ese momento entendì que tanto rechazo y chismes sobre las chicas no podìa venir de un chico heterosexual, sino de alguien quien estaba pasando por una lucha entre su masculinidad o aceptar la realidad de no gustarle las chicas y por ello menospreciarlas de ese modo.

Tal vez ese era era la mejor excusa para llamar a Wendolin despuès de tantos a
ños. Necesitaba contàrselo a ella antes que a nadie y asì fue. Fue el mejor motivo para que Wend y yo nos encontràramos, nos abrazàramos y chismosèaramos tanto, tanto, tanto, rièndonos de Marta quien habìa usado todos sus encantos para conquistar a un chico quien en realidad nunca estuvo interesado en ella y mucho menos lo estarìa ahora a menos que quisiera pedirle prestados un par de zapatos.

Te acuerdas Wend cuantos llantos?.
No lo tuvimos, nunca fue mìo, nunca fue tuyo, en realidad, nunca fue de nadie.

Jamàs nos peleamos por èl, al contrario lloràbamos juntas cuando èl trataba mal a la otra. Sòlo nuestra amistad terminò siendo lo màs autèntico que pasò en todo el tiempo del cole, esa amistad que con el pasar del tiempo, de los años y las experiencias, se volviò màs inseparable.
Ahora reimos de todo ello, verdad Wend?, mi bendita amiga.